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SOUTH BEACH
Visitar South Beach
significa ir a divertirse a lo grande.
Apenas 24 calles albergan la única arquitectura Art Deco que queda en el país y
la más importante del mundo.
Hoteles de dos o tres plantas enmarcados en neón y un cálido ambiente tropical,
alegran los días y sobre todo las noches.
Las camareras parecen modelos y actualmente, una explosión de latinos atendie
los restaurantes y locales de moda.
Gente guapa y culta que busca hacer dinero para su maestría, abrir un negocio o
pagarse la universidad.

Asi como por las mañanas se ve gente desfilar con la mínima ropa posible, el
ambiente nocturno no defrauda:
asombrosos atuendos; atascos y calles abarrotadas de gente; descapotables,
coches de época y limusinas; animadas terrazas frente al Atlántico; tacones;
peinados ultramodernos; montañas de bíceps y toda la silicona imaginable.
Cada minuto es una fiesta, una comunión de razas con una nota común: la diversión.
Para comprender el significado de este distrito tan peculiar hay que remontarse
a los años 30, el período de entreguerras, cuando el Art Deco hacía furor en el
mundo.
Este enclave nació gracias a un puñado de arquitectos deseosos de contribuir con
sus creaciones coloristas, espaciales y sofisticadas al urbanismo moderno de la
época, concebido como una fantasía del diseño industrial.

Hoy día, la mayoría de los hoteles han sido restaurados y sus fachadas
resplandecen.
Algunos albergan centros culturales o públicos pero en general aún operan para
el hospedaje de los turistas.
En los años 70, South Beach había caído en desgracia, basta recordar que en 1976
el término Art Deco apenas se conocía.
Predominaban los neones baratos, los edificios deteriorados y los carteles de
“habitaciones a 5 dólares semanales”.
Pero afortunadamente se creó una asociación de diseñadores, artistas y vecinos
que durante años ha movilizado a políticos y ha creado opinión pública, abogando
por la arquitectura Deco frente al predominante estilo mediterráneo-español del
resto de la ciudad.
Así, poco a poco, la defensa de esta personal area costera logró el agrado y el
consenso nacional hasta convertirse en el actual sinónimo de glamour y diversión
de la Florida.
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